Este miércoles 13 de noviembre los destacados solistas y académicos interpretarán un programa de cierre —que contará con diversas variaciones—, y donde abordarán a algunos de los grandes compositores universales como Mozart, Brahms, Mendelssohn, Schumann y Saint-Saëns.
Por Cine y Literatura
Publicado el 11.11.2024
El Ciclo de Piano organizado por el Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile culmina su temporada 2024 con un concierto a cargo de los destacados intérpretes Liza Chung y Jorge Pepi, quienes se presentarán este miércoles 13 de noviembre a las 19:30 horas en el Teatro Universidad de Chile.
La trayectoria de Chung abarca varios continentes, desde Corea del Sur a Chile, luego Europa y los Estados Unidos. Sus presentaciones en recitales de piano solo y como solista junto a orquestas, al igual que su amplio repertorio en música de cámara, la han llevado a dar conciertos en importantes escenarios de diversos países.
Desde hace 18 años forma parte de las cátedras de piano y música de cámara del Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Chile, repartiendo su tiempo entre la docencia y sus actividades como concertista en piano.
Por su parte, Pepi nació en Córdoba (Argentina), donde cursa sus primeros estudios de música, continuando su formación en la Academia Menuhin de Gstaad (Suiza). Prosigue estudios de piano con Edith Fischer y de composición con Eric Gaudibert, en Ginebra. A partir de entonces desarrolla paralelamente la carrera de pianista y compositor.
Pepi ha actuado en numerosos conciertos en Europa, Estados Unidos y América del Sur, como solista y en música de cámara, en dúo de pianos con Edith Fischer y otros conjuntos. Actualmente reparte sus actividades pedagógicas entre Suiza y Barcelona, y es además codirector artístico del festival y curso Semaine Internationale de Piano de Blonay (cantón de Vaud).
Mozart, una especie de monstruo
El programa que abordarán ambos pianistas está dedicado a las «variaciones». En ellas, un tema principal expuesto al inicio de la obra es sucedido por distintas versiones del mismo, pero con diferencias en ritmo, armonía, extensión, desarrollo o carácter.
Partirán con el Andante con cinco variaciones en sol mayor (K. 501) para piano a cuatro manos, de Wolfgang Amadeus Mozart, terminada en noviembre de 1786, cuando el compositor ya se encontraba radicado en Viena.
Jorge Pepi reflexiona que: «es una obra muy delicada, simple, pero es tardía dentro del repertorio del compositor, y las obras tardías de Mozart son todas geniales. En sus últimos cinco años es una especie de monstruo».
Continuarán las Variaciones para piano a cuatro manos que Johannes Brahms escribió en 1861 sobre un tema de su colega y amigo Robert Schumann (op. 23).
«Johannes Brahms era el genio de las variaciones», apunta Liza Chung. Y complementa: «es una obra no solamente interesante en términos de composición, sino que suena increíblemente bien, pero también le hace un real homenaje a Robert Schumann».
También para cuatro manos son el Andante y [ocho] variaciones op. 83 a que Félix Mendelssohn escribió en 1844, en un intenso momento de su carrera, luego de fundar el Conservatorio de Leipzig.
Pepi matiza que Mendelssohn: «es un compositor que escribe de una manera directa y es una obra súper brillante, muy fácil de escuchar, con todas las técnicas necesarias. Es como un artesano de súper alta calidad».
Cerrando el programa se presentarán dos obras para dos pianos. La primera de ellas será Andante y variaciones op. 46, escrita por Schumann en 1843, y quien utiliza un lenguaje musical personal, íntimo y delicado para tales efectos.
Liza Chung observa al respecto que esta es: «una obra que refleja todo el romanticismo puro del compositor, con sus lados contrastantes, idealista y soñador, muy apasionado».
Finalmente, los pianistas darán vida a las Variaciones sobre un tema de Beethoven op. 35, escritas en 1874 por Camille Saint-Saëns, de quien Jorge Pepi opina que: «también es un personaje brillante, de esa gente que escribe música como alguien podría fabricar pan. Tiene una facilidad increíble y la obra es, técnicamente, de gran brillantez. Es tan impresionante que cuando uno la escucha es imposible que sea para un piano».
Las entradas se encuentran disponibles a través de la web, así como también en la boletería del Teatro Universidad de Chile, ubicado en Avenida Providencia 43, Metro Baquedano.
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Crédito de las imágenes utilizadas: Patricio Melo.