Pese a que el alcalde Jaime Bellolio se comprometió a restablecer con mesas de trabajo y mayor fiscalización la seguridad de los vecinos de la Zona Típica William Noon, las libertades de las cuales goza el comercio sexual en el sector, ponen en grave peligro el bienestar cotidiano de sus vecinos.
Por Enrique Morales Lastra
Publicado el 27.3.2025
En el concejo municipal de Providencia del martes 25 de marzo la concejala Solange Wolleter Dávila (Partido Republicano) advirtió nuevamente de las anómalas situaciones que afectan al conjunto habitacional William Noon.
Inclusive, la también abogada Wolleter llegó a hablar derechamente de posibles delitos ante la desidia de las autoridades frente al complejo escenario de mal uso de los espacios y por la ausencia de fiscalización, que padece desde hace ya varios años esta Zona Típica protegida por la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales.
Con todo, el alcalde Jaime Bellolio Avaria (Unión Demócrata Independiente) se comprometió a instaurar mesas de trabajo, y de aumentar la seguridad, con el fin de resolver los graves problemas que el comercio sexual y los hostales clandestinos, han causado al valioso entorno patrimonial del condominio diseñado en 1928 por los destacados arquitectos nacionales Ricardo Larraín Bravo y Víctor Jiménez Cruz.
Sin embargo, la impunidad y los privilegios que violentan la igualdad ante la ley, por parte de las redes que manejan el lucrativo negocio (en especial las actividades del comercio sexual), aumenta cada día que transcurre en el sector.
¿Cómo puede ser explicado racionalmente, entonces, que los ciudadanos colombianos Lina y Albeiro controlen cuatro inmuebles patrimoniales como establecimientos de alojamiento (ninguno con patente municipal), y se preparan para arrendar un quinto, y no puedan ser siquiera fiscalizados por las autoridades competentes?
Y eso que en los domicilios que administran la pareja de hospederos recibe un flujo constante de pasajeros, visible y comprobable, en cualquier hora del día.
Solo el concurso de poderes y de actores comunitarios comprometidos en ese contrariado sentido, pueden lograr que las constantes solicitudes de fiscalización que se hacen al fono 1414 o al Departamento de Atención al Vecino, estén lejos de arrojar algún resultado positivo.
De otra manera, resulta difícil fundamentar el hecho de que la mencionada pareja (Lina y Albeiro) pueda administrar cuatro propiedades del condominio (las casas ubicadas en Alberto Magno 1346, Alberto Magno 1366, Alberto Magno 1370 y Alberto Magno 1376) y luego hacerlas funcionar con total libertad como hostales, residenciales y hoteles, sin contar con ningún permiso municipal para el ejercicio en la legalidad de tales actividades tanto productivas como económicas.
En paralelo, promocionan sus servicios de hospedaje sin temor y con publicidad a través de la web, con el nombre genérico y de fantasía de «Donde Lina».
«No se logra contacto para efectuar fiscalización»
Las respuestas de la Dirección de Atención al Contribuyente de la Municipalidad de Providencia resultan todavía más inverosímiles en torno al asunto:
«Junto con saludar —comienza el escrito— informamos que se concurre a Alberto Magno 1346, sin obtener respuesta de algún encargado para poder fiscalizar esa numeración. Se informa que en este numeral solo existe registro de una patente profesional. Para Alberto Magno 1366, 1370 y 1376 no se logra contacto para efectuar fiscalización», finaliza la comunicación.
Pero cuando en terreno y en flagrancia el inspector de la Dirección de Fiscalización de la Municipalidad de Providencia, Eduardo Vera Bueno (cerca de las 12.30 horas del lunes 3 de marzo), pudo constatar y fue advertido de tal situación, el citado funcionario público se limitó a anotar el hecho en su Tablet de propiedad fiscal y se negó a infraccionar y a cursarle la pertinente citación al Juzgado de Policía Local a Albeiro.
¿Cuál es la respuesta del Departamento de Atención al Vecino sobre este punto en específico?
«En cuanto a los domicilios indicados, se concurre al numeral N°1346 de calle Alberto Magno, donde en reiteradas ocasiones se toca el timbre y se realizan llamados a viva voz, sin obtener respuesta de algún encargado para poder fiscalizar. Se informa que para este numeral sólo existe registro de una patente profesional», describe el informe.
«No contamos —prosigue la contestación— con antecedentes para Alberto Magno 1366, 1370 y 1376, lugares en los que no se logra contacto para efectuar fiscalización», se cierra el caso por el organismo municipal.
En fin, nada de «volveremos» o bien de «haremos un seguimiento».
Por eso, resulta extraño y anómalo que cuando el inspector Vera Bueno observara a Albeiro en flagrancia mientras recibía pasajeros (después de que este le negara la entrada a Alberto Magno 1346, tan solo unos minutos antes), el mencionado funcionario municipal se haya negado a cursarle la infracción correspondiente y en desmedro de aquello se retirase sin hacer mayor alarde del lugar.
El comercio sexual se mantiene inalterable desde 2021
No obstante, existen otros inmuebles —que sin la patente comercial respectiva, de acuerdo a la información actualizada que publica todos los meses en su página web la Municipalidad de Providencia— funcionan como residenciales o establecimientos que prestan servicios de alojamiento, al interior de las cuadras que componen el condominio habitacional William Noon.
En efecto, y con la carencia o bien la ausencia de la autorización municipal necesaria (a la fecha de hoy), ejercen como tales las siguientes direcciones: Alberto Magno 1347, Alberto Magno 1360, Manuel Montt 488, Manuel Montt 492, Manuel Montt 520, Manuel Montt 522 y Manuel Montt 526.
También, se pudo detectar a una casa (Eliodoro Yáñez 1346) en la cual una serie de profesionales del área de la salud (psicólogos) atienden a sus pacientes sin presentar en los registros municipales las respectivas patentes para tales propósitos de consulta médica.
Sobre el acuciante problema del comercio sexual y de sus graves externalidades negativas en relación al bienestar físico y psíquico de los vecinos del barrio, en la actualidad corresponden a dos los inmuebles que son utilizados con esos fines, y los cuales permanecen en esa tranquila e irregular condición desde principios del año 2021.
En su momento (primer semestre de 2023) llegó a constatarse la sorprendente cantidad de cinco prostíbulos distintos que existían y realizaban sus polémicas actividades, en el interior de los límites urbanos del llamado conjunto habitacional William Noon de la comuna de Providencia.
Ya con anterioridad los exconcejales Luis Ibacache Silva (Partido Comunista) y Matías Bellolio Merino (Partido Republicano) expusieron el preocupante deterioro de este barrio patrimonial en las sesiones del concejo municipal ocurridas el 14 de mayo de 2024 y el día 9 de julio del mismo año, respectivamente.
Esta semana, el concejal Cristóbal Lagos González (Frente Amplio) también se refirió con detalles a la degradación social y cultural del sector en el consejo de seguridad comunal —del cual es parte—, en la audiencia ocurrida este miércoles 26 de marzo recién pasado.
Así, el representante municipal hizo una intervención con especial énfasis en las consecuencias delictuales de la prostitución que golpean al conjunto habitacional de carácter patrimonial.
La Ley 17.288 protege la integridad tanto plástica como arquitectónica de estos pequeños rectángulos conformados por las calles Manuel Montt, Alberto Magno y la avenida Eliodoro Yáñez, con el rango de Zona Típica, y la cual es una categoría de monumento nacional.
También, en la calle Alberto Magno registra su dirección la sede nacional del partido político Evópoli.
Después de Las Condes, Providencia es la comuna que cuenta con el mayor presupuesto financiero para la gestión relativa a su administración, entre las municipalidades que componen la división territorial del país.
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Aunque en la actualidad se desarrolla un programa de mejoramiento urbano en la Zona Típica William Noon, las autoridades no han podido erradicar el comercio sexual desde sus calles
Tráiler:
Imagen destacada: Acuarela de la artista visual Erika Brandner.