El texto del autor español Juan Tallón corresponde a una novela muy entretenida, sorprendente a ratos, llena de buenas imágenes, diálogos e ideas que, a pesar de una sensación, por momentos, de que hay planteamientos que no llegaron a desarrollarse plenamente, me deja con el prendamiento estético de haber entrado a una dimensión que me obliga a replantearme, de nuevo, la suma de casualidades que me han llevado a ser quien soy.
Por Alejandra Repetto Seeger
Publicado el 31.3.2025
No había leído al escritor y periodista español Juan Tallón (1975), y la lectura de esta novela fue una grata sorpresa, no solo por el lenguaje lleno de imágenes sino, en particular, porque explora el interesantísimo tema de las realidades paralelas, la extrañeza frente a la propia vida y la pregunta por la identidad, la memoria y lo que pudo ser.
El mejor del mundo (2024) viene precedida por varios libros de no ficción y algunas novelas con buena crítica, en particular Obra maestra que queda anotada como una lectura pendiente.
Desde la primera línea de El mejor del mundo, Tallón nos sumerge en una historia en la que resalta una violencia que se respira en la trama y en la actuación de Antonio Hitler, el protagonista (odioso desde su nombre), una violencia en la que el narrador no escatima en detalles, sin llegar a ser morbosa.
Este ambiente se respira también en la historia familiar trágica, devenida en rabia y en odio: «El chico comenzó a adivinar lo que era el rencor y para qué servía: nada menos que para vivir».
La rabia, expresada en una enorme arrogancia y ambición, lleva a A. Hitler a celebrar, como dueño de una empresa de ataúdes, la instalación en el mercado del más lujoso de los féretros, un momento cúlmine en su carrera.
Hasta ahí, la novela es entretenida, trepidante, y se completa con extractos del pasado del protagonista, en particular su relación con un padre que marca su identidad, su deseo y sus decisiones con mucha más fuerza de lo que él hubiese querido.
La angustia del extrañamiento
La segunda parte de la novela se inspira en un sueño que el propio Juan Tallón tuvo en su juventud, al que le dio vueltas por años y que fue el punto de partida de esta novela: soñó que volvía a su casa y se encontraba en ella a dos desconocidas que resultaban ser su mujer y su hija.
A partir de esta pesadilla del escritor, la novela toma un rumbo nuevo, que la vuelve tensa, angustiosa y llena de extrañeza, muy en la línea de Philip K. Dick, donde la realidad se vuelve desconocida y donde para acomodarse a ella es necesario estar atento, desconfiar y recordar, con la esperanza constante de volver a la vida «real».
Antonio Hitler, embriagado de su éxito, vuelve a su casa tras una noche de excesos y todo lo que conocía ha cambiado, incluyendo su propia historia y la del mundo (no hubo Segunda Guerra Mundial ni Holocausto, por ejemplo, por lo cual su apellido no tiene ninguna carga).
Cada momento se llena de preguntas, y cada respuesta de resignación: «No dice nada. Tampoco sabe qué. ¿Algo que suene perfectamente ridículo como ‘perdona, quién eres’? Prefiere callarse. La realidad es la que es, y ya solo él podría entender una pregunta así».
Una particularidad de esta versión de las vidas paralelas es que, con excepción de su apellido, Antonio Hitler había llegado a ser exactamente quien quería, por lo tanto esta aventura no abre, en principio, ninguna oportunidad para él: «La vida, piensa, es pura nostalgia de una vida diferente. ¿Quién no aspira a otra vida como cima de la felicidad? Tal vez solo él. Adolfo Hitler había aspirado siempre a ser el que era, y un día lo consiguió».
Esta segunda parte de la novela consigue llenarnos (al menos a mí) de la angustia del extrañamiento, de la desrealización, de esa espantosa sensación de que no hay a qué aferrarse.
Me pasó también que, mientras leía, no dejaba de pensar en autores y películas que han dibujado este tipo de experiencia («La noche boca arriba» o «Axolotl» de Julio Cortázar, Matrix, un capítulo particularmente perturbador de La dimensión desconocida).
La realidad y lo que conocemos, la historia, nuestras percepciones y la mirada de los otros que confirman o niegan nuestros recuerdos y nuestra visión: todo eso está expuesto en esta novela que devoré en un par de días, con placer.
Una novela muy entretenida, sorprendente a ratos, llena de buenas imágenes, diálogos e ideas que, a pesar de una sensación, por momentos, de que hay planteamientos que no llegaron a desarrollarse plenamente, me deja con el prendamiento estético de haber entrado a una dimensión que me obliga a replantearme, de nuevo, la suma de casualidades que me han llevado a ser quien soy.
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Alejandra Repetto Seeger es una psicóloga clínica titulada en la Universidad ARCIS, enfocada en su labor profesional tanto en la terapia de adultos, como de niños, adolescentes y de familias.

«El mejor del mundo», de Juan Tallón (Editorial Anagrama, 2024)

Alejandra Repetto Seeger
Imagen destacada: Juan Tallón.